Miguel Soro

  • Paiting

La pintura, como todas las artes que conocemos, se labra no solo por haber nacido siendo un genio, sino por el continuo esfuerzo ante las adversidades, ante el “nunca llegará a nada”, o ante el desprecio de quienes desprecian cuanto ignoran.

Precisamente esa ignorancia sirve para que nazcan, crezcan y se desarrollen artistas que a la postre marcarán un antes y un después en el mundo de las artes, cuando un buen día se ven capaces de ponerse ante un lienzo blanco, inmaculado, virgen y desconocido, y mancharlo con sus ideas, con sus sensaciones, con las vibraciones que nacen de su interior. Y lo hacen sin miedo, convencidos de que queda un largo camino que recorrer, pero nunca se recorrerá si no se inicia la marcha con seguridad y valentía, ajenos a los comentarios de los demás, hasta llegar a labrarse un estilo definido, único y personal, valiente y cohesionado, sin mentiras, porqué cuando se pinta con el corazón es difícil engañar a alguien.

Miguel Soro lleva marcados en sus piernas miles de kilómetros de aquellos años mágicos donde la carretera y el ciclismo era su vida. Quizás por ello su corazón es un poquito más grande, y quizás por ello es ese corazón el que le ha servido para ir marcándose un lugar destacado en el mundo de la pintura.

El ciclismo le enseño a Miguel tres palabras claves para siempre mirar adelante, “constancia, trabajo, y esfuerzo”, mirar adelante para conseguir las metas deseadas, unas metas que ya saboreó en sus años de amateur y profesional, y cuando colgó la bicicleta siguió pensando que esas tres palabras iba a aplicarlas en el mundo del arte, en su pintura.

Comenzó aprendiendo lo que le enseñaban los demás, y poco a poco, como el que ve la meta un poco más cerca, se fue apartando, se fue escapando hacia el triunfo que nunca debería ser de etapa sino total.

Marcó con fuerza su espátula en el lienzo y abandonó la pincelada fácil del paisaje, de los colores definidos, para adentrarse en un mundo tremendamente personal para compartir con el espectador, creando sus propios objetos, figuras, y momentos, con la seguridad del que se siente lleno de energía. Y lo hizo creando grandes obras, sin miedo, plasmando la lluvia con grises melancólicos, los reflejos del agua con extrema delicadeza dentro de la fuerza que plasma, los árboles llenos de recuerdos de su tiempo pasado o de la esperanza del futuro, y en definitiva hizo suya una forma de hablar mediante el arte, la pintura, y dejando una impronta valiente y decidida. Un expresionismo que deja al descubierto sus sentimientos al desnudo.

Miguel Soro es un pintor que se ha hecho a si mismo callando pero decidido a dejar huella por donde camina. Y la pintura es su bandera y su forma de hablar.

Sus obras ya no dejan indiferente a nadie, simplemente porque no engañan. Porqué están llenas de palabras y matices para que las podamos descubrir y sobre todo disfrutar.

Vicent Soriano
Periodista

Sobre Miguel Soro

La pintura, como todas las artes que conocemos, se labra no solo por haber nacido siendo un genio, sino por el continuo esfuerzo ante las adversidades, ante el “nunca llegará a nada”, o ante el desprecio de quienes desprecian cuanto ignoran.